ME TIENTA...
Ayúdame a hacer silencio, Señor, quiero escuchar tu voz. Toma mi mano,
guíame al desierto. Que nos encontremos a solas, Tú y yo.
Necesito contemplar tu rostro, me hace falta el calor de tu voz, caminar juntos
callar, para que hables Tú.
Quiero revisar mi vida, descubrir en qué tengo que cambiar, afianzar lo que anda bien,
sorprenderme con lo nuevo que me pides.
Me pongo en tus manos, ayúdame a dejar a un lado las prisas, las preocupaciones que
llenan mi cabeza.
Barre mis dudas e inseguridades, quiero compartir mi vida y revisarla a tu lado. Ver
dónde aprieta el zapato para urgir el cambio.
Me tienta el activismo. Me tienta la seguridad, hay que hacer, hacer y hacer. Y me olvido
del silencio, dedico poco tiempo a la oración. ¿Leer tu Palabra en la Biblia?
para
cuando haya tiempo.
Me tienta la incoherencia. Hablar mucho y hacer poco. Mostrar apariencia de buen
cristiano, pero dentro, donde sólo Tú y yo nos conocemos, tenemos mucho que cambiar.
Me tienta ser el centro del mundo. Que los demás giren a mi alrededor. Que me sirvan en
lugar de servir. Me tienta la idolatría. Fabricarme un ídolo con mis proyectos, mis
convicciones, mis certezas y conveniencias, y ponerle tu nombre de Dios.
Me tienta la falta de compromiso. Es más fácil pasar de largo que bajarse del caballo y
actuar como el buen samaritano. ¡Hay tantos caídos a mi lado, Señor, y yo me hago el
distraído!
Me tienta la falta de sensibilidad, no tener compasión, acostumbrarme a que otros sufran
y tener excusas, razones, explicaciones
que no tienen nada de Evangelio pero que me
conforman
un rato, Señor, porque en el fondo no puedo engañarte.
Me tienta separar la fe y la vida. Leer el diario, ver las noticias sin indignarme
evangélicamente por la ausencia de justicia y la falta de solidaridad.
Me tienta el mirar la realidad sin la mirada del Reino. Me tienta el alejarme de la
política, la economía, la participación social
que se metan otros
yo,
cristiano sólo el Domingo. Misa y gracias
Me tienta el tener tiempo para todo menos para lo importante. La familia, los hijos, la
oración
al cuadragésimo lugar. Hay cosas más importantes. ¿Las hay?
Me tienta, Señor, el desaliento, lo difícil que a veces se presentan las cosas. Me
tienta la desesperanza, la falta de utopía. Me tienta el dejarlo para mañana, cuando hay
que empezar a cambiar hoy.
Me tienta creer que te escucho cuando escucho mi voz. ¡Enséñame a discernir! Dame luz
para distinguir tu rostro.
Llévame al desierto de la oración, Señor, despójame de lo que me ata, sacude mis
certezas y pon a prueba mi amor. Para empezar de nuevo, humilde, sencillo, con fuerza y
Espíritu para vivir fiel a Ti. Amén.
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